El agua y la luna.

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Os transmito un pedazo de sabiduría que he encontrado, en la pg. 42 de El “Poder curativo del agua” de Masaru Emoto & Jürgen Fliege.
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La fuerte interacción entre el agua y la Luna es conocida por todos, pues manifiesta claramente en el fenómeno de las mareas en los océanos de todo el planeta. Por medio de instrumentos de medida muy sofisticados, los investigadores han conseguido demostrar recientemente la existencia de mareas incluso en una taza de café.

Teniendo en cuenta que el cuerpo humano se compone de un 70% de agua, podemos imaginarnos con qué fuerza nos influencia la Luna. Las culturas antiguas ya sabían esto, y este saber se conserva aún en algunos pueblos, pero ha sido redescubierto actualmente por nuestra civilización moderna, tecnificada, y confirmado, cada día con más certeza, por la ciencia.
Vivimos en una época muy interesante, en la cual parece que empieza a acortarse la distancia que existía entre la percepción intuitiva y el conocimiento racional.
En casi todas las culturas la Luna encarna el principio femenino y se relaciona con el mundo de los sentimientos y los planos psíquicos del ser humano. Por esa razón, puede ser considerada como un símbolo de las percepciones intuitivas, emocionales.
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El Sol, por su parte, encarna el polo masculino opuesto, y es el símbolo la razón, del entendimiento y del conocimiento racional, científico.
La percepción global, política, surge de la unión de esos dos contrarios complementarios. Se realiza en el corazón del hombre y es producida y alimentada por el amor.

TODO ESTA EN TODO.

VIVIMOS en un universo en el cual todo se refleja en todo y todo está contenido en todo. Esto significa que una sola célula del cuerpo contiene todas las informaciones del cuerpo entero y que nuestro cuerpo humano posee a su vez todas las informaciones de nuestro planeta, de nuestro sistema solar e incluso, probablemente, de todo el universo. La imagen del mundo que hoy llamamos global y holística ya aparece, sin embargo, en las palabras del sabio chino Lao Tzú que vivió hace más de 2000 años “Se puede conocer el universo entero sin salir de casa” Encontramos también otra bella metáfora a propósito del agua en el libro chino de las transformaciones, el I Ching, donde el agua representa uno de los 8 signos originales.
Es la que siempre llena los lugares y los huecos, no teme las corrientes más fuertes, ni las cataratas y siempre permanece fiel a su naturaleza original y fluida. En la filosofía y medicina china de los 5 elementos (agua, fuego, madera, tierra, metal) cada uno se corresponde con un órgano funcional y sensorial conecto, así como con cualidades psíquicas y emocionales, o con los colores y los sonidos ganadores. Al elemento Agua le corresponde el azul, los riñones y la vejiga como órganos funcionales, la oreja como órgano sensorial y el sentido del oído.
Así pues, el agua y la Luna están en resonancia con el alma y los sentimientos. Lo mismo ocurre con la música y los sonidos. Los hombres de casi todas las culturas lo sabia y utilizaban la música y los sonidos en sus ceremonias religiosas, meditaciones y prácticas terapéuticas. Así como el agua une los continentes de la tierra, los sentimientos de amor y gratitud pueden unir a la humanidad en el mundo entero y la música tiene el don maravilloso de abrir “el corazón y los sentimientos ” de los hombres y de armonizarlos. Contemplando los maravillosos cristales de agua del investigador japonés Masaru Emoto, que ha estudiado intensamente el efecto de la música armónica sobre el agua.

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