Ophiuchus

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tmb2_4174390-2404610[1]Ophiuchus
del 29 de noviembre al 15 de diciembre (17 días)

Esta es una de las constelaciones mas polémicas actualmente, dado que podemos considerar que es una mas del Zodíaco, concretamente la número diez. Está situada entre Scorpio y Sagitario.
Representa a un hombre que está sujetando a una serpiente que tiene enrollada en su cuerpo y si observamos algún mapa del cielo, vemos que está atravesada por el plano del Ecuador celeste y en la que hay muchos conglomerados globulares.
Es conocida como el Serpentario, que no es que signifique el domador de serpientes, sino el que utilizaba su veneno con fines curativos. Todavía hoy se sigue utilizando la figura de una serpiente enrollada en una copa, como símbolo para representar la Medicina y la Farmacia.
Es curioso que esta constelación de Ophiuchus, separa a Serpens en dos. En efecto, vemos en un lado una parte de la serpiente, la que es la cabeza (Serpens Caputi) y en el otro lado, la cola (Serpens Cauda). A pesar de estar separadas, se estudia en los libros como si fuera una constelación única, cuando realmente son dos. Es por lo que, muchas veces, afirmamos que en el cielo deberían ser 89 las constelaciones que hubiera, en lugar de 88, que es como se contabilizan desde
siempre.
La constelación de Ophiuchus, es muy alargada en sentido norte-sur. A la estrella mas brillante se la conoce como Rasalhague. Esta a unos 60 años-luz y tiene una magnitud de 2,1. Esta estrella, junto con Vega y Altair, forman un triángulo casi equilátero.
La Vía Láctea toca el extremo sur-este de la constelación y en esa zona, podemos observar los cúmulos M 10 y M 12. También en esta constelación, tenemos la estrella de Barnard que tiene una magnitud de 9,5 y que se llama también, “la estrella saeta”, por la velocidad con que se mueve en el cielo.
El Sol está dentro de Ophiuchus, desde el 29 de noviembre, hasta el 15 de diciembre (unos 17 días).
De Ophiuchus, se dijo que había sido un famoso doctor, llamado Esculapio, que tenía incluso poderes para resucitar a los muertos. Esta habilidad le disgustaba mucho al dios del mundo subterráneo o de las tinieblas y persuadió a Júpiter, padre de los dioses, para que lo pusiera en el cielo, donde siempre estuviese lejos de sus pacientes.

Ophiuchus[1]

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